¿Es lo mismo un Logotipo que un Imagotipo?
LOGOTIPO
El más usado, para
referirnos a cualquier representación gráfica de una marca. Por fin un término
tangible y que podemos ver, casi palpar. Sin embargo, no todos son logos. En
diseño se tiende a llamar logotipo a todo (de hecho, si quieres sacar partido a
tu posicionamiento, no le hables a Google de isologos o
imagotipos) y es la forma por la que todo el mundo conoce a la representación
de la marca.
Pero la RAE dice que logotipo “es el distintivo
formado por letras, abreviaturas, etc., peculiar de una empresa, conmemoración,
marca o producto”. Si además atendemos otra vez al latín (sí, esa lengua muerta
que pensásteis nunca utilizaríais después del instituto), resulta que logos, es
palabra; y typos, es señal, marca (o en términos más modernos, juego de
caracteres de cualquier idioma), entonces descubrimos que un logotipo es la
representación visual de una marca en base a una palabra o conjunto de
palabras. Sólo tipografías.
Identidad Visual Corporativa - Logotipos
ISOTIPO
Para
este caso nos amparamos en el griego (otra lengua muerta, que no servía para
nada… ains…), de modo que apreciemos que iso, es igual; y typos (lo mismo que
antes), para que nos encontramos con que el isotipo es la
representación gráfica real de un símbolo que ejemplifique la marca sin
mencionarla, es decir una abstracción visual que represente su imagen. En branding, este hecho se explica entendiendo que el
isotipo será perfecto cuanto mejor exprese los valores y espíritu de la empresa
(lo cual es un arte) y tendrá éxito cuando su imagen sea tan reconocible como
el nombre de la propia marca a la que representa.
Identidad Visual
Corporativa - Isotipos
Sin embargo, este
elemento es más complejo. Podemos distinguir una clasificación de seis
elementos dentro de la familia de los isotipos.
– Monograma: Es la unión de dos o más letras,
generalmente las iniciales de las palabras que forman la marca y que se
fusionan creando un símbolo conjunto.
– Anagrama: En el que varias sílabas, especialmente en
nombres largos, se unen para formar un emblema, generando a su vez una palabra
nueva para denominar a la marca, pasando a ser incluso la acotación la propia
marca.
– Sigla: También es la unión de dos o más letras, pero al
contrario que en el monograma, éstas conservan su condición de lectura de
manera que mencionamos cada una para hablar de la marca.
– Inicial: Sólo la primera letra de la marca,
representará a la misma en una síntesis de su nombre.
– Firma: Aunque podría parecer un logotipo al uso
(recordar, aquellos que sólo usan caracteres tipográficos), el carácter de
personalización que adquiere el símbolo, plasmando en unas letras autografiadas
y auténticas, los valores de la empresa, lo convierten en isotipo como marca
exclusiva.
– Pictograma: De una forma abstracta o figurativa, estos
símbolos pueden resumir el nombre de la marca, representar sensaciones
asociadas a ella o directamente ejemplificar en siluetas o formas el producto
que se ofrece.
ISOLOGO O IMAGOTIPO
Podría venir a
significar la unión de los dos anteriores. Tanto el logo como el isotipo se
funden y forman un icono más explicativo y descriptivo. En este punto,
podríamos diferenciarlos en el sentido que uno contiene dentro del conjunto las
tipografías de manera que forman un elemento indivisible (isologo) mientras que el otro es una representación
separada de ambos elementos interactuando para conseguir el objetivo de hacer
reconocible la marca (imagotipo).
Todos ellos, ahora sí, bien clasificados tienen un
objetivo dentro de la identidad visual corporativa de una marca que quiere
conseguir una imagen reconocible, mantener la pregnancia del mensaje en la
mente del usuario y hacer que su retentiva no olvide ni el nombre ni los
valores de una empresa o producto frente a su competidora.
Qué
es un imagotipo y qué no lo es
El diseño de la identidad visual de una
marca ha de resolver la combinación de tres posibles elementos: tipografía
corporativa, color y símbolo. Y el uso o no de estos elementos determinará
de qué tipo de representación visual estamos hablando:
·
Logotipo: como decíamos,
refiere a una identidad visual formada tan solo por palabras. Reconocidas
marcas han optado por este tipo de identidad, tales como Filmax o Ferrovial.

·
Isologo: texto e imagen/icono
forman un solo elemento y no pueden ser representados por separado. Damel, Burger King o Lay’s son tres ejemplos.
·
Isotipo: un icono capaz de
representar a la marca por si mismo, sin ir acompañado de ningún texto o
nombre. Dos conocidos casos
son Lacoste y Apple.
·
Imagotipo: símbolo y texto
conforman la identidad visual al no estar integrados funcionan por separado. Iberdrola
o Privalia son marcas que
optaron por este tipo de representación.

¿Cómo
decantarse por uno u otro?
En primer lugar, la identidad
visual de una marca debe cumplir cinco requisitos:

Además, hay que tener en cuenta una
serie de condicionantes a la hora de decantarse por una solución u otra.
·
Si la prioridad es asegurar que se
recuerde el nombre de la marca, el papel del logotipo será
clave. Por lo que el símbolo, pudiendo existir, no debe ser tan predominante
(fuerza verbal).
·
Si la marca debe distinguirse a
distancia, probablemente se necesite un icono visual sintético que sea
reconocible antes incluso de leer la palabra. La mariposa de Ars, las áreas de
servicio en autopista (uno de los primeros proyectos de Summa) está pensada
para ser identificada y reconocida a distancia y con velocidad (fuerza visual).
·
Si es necesario aplicar la marca
en espacios muy pequeños como productos electrónicos u otros,
probablemente un símbolo puede ser conveniente. También las Apps requieren como
mínimo de una versión icónica para poder funcionar bien en su entorno natural.
·
Contar con una identidad basada solo en
un isotipo está solo al alcance de marcas con mucha exposición pública.
El swoosh de Nike es reconocido mundialmente sin necesidad de ir
acompañado de la palabra Nike. En España, la estrella de la Caixa es un
ejemplo de símbolo que podría incluso firmar anuncios sin acompañarse del
logotipo, siendo perfectamente reconocible.
Pero más que la discusión teórica sobre
qué es cada cosa, lo verdaderamente importante es saber cuándo conviene tener
solo un logotipo, contar además con un isotipo u otras soluciones. Pero conocer
qué es cada cosa y referirnos a ello con propiedad es el primer paso.
Lo que distingue un buen diseño de un
diseño estético o bonito es el enfoque estratégico que tenga
detrás, el hecho de que la identidad se concrete en un logotipo,
un símbolo o un conjunto de ambos es una decisión táctica, que debe tener sus
razones, pero hay soluciones brillantes desde el punto de vista de diseño en
cualquiera de los casos.




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