Palabras iguales
¿Les
ha ocurrido alguna vez que piensan que una palabra que se escribe "casi
igual" en el idioma que están aprendiendo es totalmente diferente a la de
su lengua materna?
Por
ejemplo, en inglés la palabra "Embarrassed" que la gente tiende a
confundir con "Embarazada", también "Actually" con
"Actualmente"
Hay un montón de estas
"false cognates", como se les dice en inglés
Los
cognados son palabras en distintos idiomas que tienen ortografía y significado
similar. Ellos pueden ayudar a los alumnos de segundo idioma con la expansión
del vocabulario y la lectura de tareas de comprensión, pero los falsos amigos
son pares de palabras en dos idiomas que se perciben como similares, pero
tienen distintos significados.
El termino de falso amigo es un calco
semántico del francés fauxami y fue usado por primera vez por Koessler y
Derocquigny en su libro Les faux-amis ou les trahisons du vocabulaire anglais
(‘Los falsos amigos o las traiciones del vocabulario inglés’) de 1928.
Los falsos cognados o falsos amigos reconocen un
origen común el latín pero evolucionaron con significado determinado en inglés
y con otro parcial o totalmente diferente en castellano. Estas palabras son muy
parecidas en nuestro idioma pero tienen un sentido distinto y en ocasiones con
sentido opuesto.
tambien tenemos palabras que son universales, que son muy parecidas en todos los idiomas como:
1. Gratis
Una palabra muy
importante para todo viajero, especialmente si tu presupuesto es algo limitado.
No sorprende que se diga igual o muy similar en lenguas románicas, pero sí un
poco más que un danés, un noruego o un holandés vayan a entender gratis perfectamente.
La palabra llegó al español directamente desde el latín (gratis es
una contracción de gratiis, ablativo de gratia,
‘gracia, favor, benevolencia’.
2. Museo
Otra actividad viajera
importante, especialmente en viajes urbanos, es la visita a museos. Una vez más, será
fácil. En Finlandia y en Italia verás la palabra escrita tal cual, pero en
otras muchas lenguas no te costará reconocerla: museum en
inglés, alemán, noruego, sueco danés y holandés; muzeum en
checo, polaco, eslovaco y húngaro (en estas dos últimas con tilde, múzeum);
en alfabeto cirílico, музей en bielorruso,
búlgaro, ruso y ucraniano; muzej en bosnio, croata y esloveno…
Vaya, busca esa raíz muse- o muze- en edificios y casi seguro que estás ante un
museo.
Viene del latín museum,
que a su vez viene del griego μουσεῖον, que significa ‘lugar
dedicado a las Musas’ o ‘casa de las musas’.
3. Chocolate
El español tomó la
palabra prestada desde el náhuatl y se ocupó de presentársela al
resto del mundo. Al fin y al cabo, nadie tenía esa palabra porque el chocolate
era algo desconocido en el viejo mundo. Del inglés chocolate al
italiano cioccolato, pasando por el checo čokoláda, las
diferencias vienen de cómo se representan en cada lengua los sonidos /ch/ y
/k/, pero confía en que si dices chocolate muy despacio y
pones cara de placer te entenderán en casi cualquier sitio.
Hay varias versiones
sobre su origen real. Del náhuatl, sí, pero ¿de xoco ‘amargo’
y atl ‘agua’ como dice la RAE? ¿de póchotl ‘ceiba’
y cacáuatl ‘cacao’ como dice Corominas? ¿de chocoxtic ‘color
café y amarillento’ y atl ‘agua’ como dicen otras teorías?
Sigue siendo un misterio.
4. Guerrilla
No es que en tus
viajes vayas a necesitar mucho esta palabra (esperemos), pero sí tiene una
historia curiosa. Es un diminutivo de guerra, claro, y su origen
está, sí, en el español, porque la estrategia militar, la guerra de guerrillas,
es española. La encontrarás en inglés, en alemán, en holandés, en francés (guérilla),
húngaro (gerilla), italiano (guerriglia), rumano (gherila),
noruego (gerilja) y un largo etcétera.
Guerra, por cierto, viene
del germánico werra ‘disturbio, pelea’ y donde se puede
adivinar el origen de la palabra inglesa war.
5. Patata
Como el chocolate: los
españoles llegaron a América, se encontraron con este tubérculo que no habían
visto nunca, se fijaron en cómo lo llamaban los nativos y lo adaptaron. La RAE
dice que es un cruce del quechua papa y el taíno batata.
Todo es una gran confusión: como en España no había ni patatas (las papas del
resto de los territorios hispanohablantes) ni boniatos (o batatas), se
confundió lo que cultivaban incas y haitianos y se mezcló todo en la
palabra patata.
Aunque solo en la
España peninsular, y no en todas partes, se dice patata y no papa, es la
palabra que hemos exportado. Potato en inglés, patate en
albanés, πατάτα en griego, potatis en
sueco, batata en portugués… No es tan internacional como otras
y hay más raíces y versiones (pomme de terre en francés, Kartoffel en
alemán…), pero sí te la encontrarás de forma reconocible en muchas lenguas.
6. Mosquito
Otra exportación
española de dudoso valor. Pero eh, hablamos de la palabra, no del bicho. Se
registra por primera vez en el español medieval para referirse a los mosquitos
del vino. Los ingleses fueron los que tomaron prestada la palabra (aunque no
siempre dijeron mosquito, hubo formas como muskeito) y
ayudaron a su difusión por el mundo. Así, verás Moskito en
alemán, mosgito en galés, moustique en
francés…
Es un diminutivo de mosca que parece seguir el mismo patrón de cabra, cabrón, cabrito. Mosca, moscón, mosquito.
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